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"Yo no soy Jesucristo García, a mi no vienen a verme los enfermos,
a mi viene a verme la gente sana, y yo los pongo a todos ciegos"


SIN CORTARSE UN PELO

POR BUITRE ALPISTERO


      De carisma, entrañas, atrevimiento, subversión, saben mucho las canciones de Extremoduro. Es el turno del poeta provocador y la poesía visceral, de Roberto Iniesta, el hombre que la pone dura, la conciencia, allí donde pisa. ¿la antítesis de le mans?


"Yo no soy Jesucristo García, a mi no vienen a verme los enfermos,
a mi viene a verme la gente sana, y yo los pongo a todos ciegos"


CUANDO EN EL VERANO DE 1987

      Roberto Iniesta (voz y guitarra) se junta con El Salo (bajo) y Luis von Fanta (batería), no se puede decir que sea precisamente un niñato inguenuo que quiera matar el tiempo en un local de ensayo. Nacido en 1962, casado, con dos hijos, el Robe ya tienen mucho camino recorrido.

      El futuro gris e insípido, que le ofrece la árida Plasencia le da por contra la fuerza suficiente para poner la carne en el asador, su oscuro y turbulento pasado (de vendedor a yonqui, de ratero a chapista) le ofrece la experiencia necesaria para poder contar algo. Su inspiración es tan sencilla como determinante: AC/DC y LEÑO le enseñan el camino musical, la jerga y la rabia callejera serán la clave de su poesía. Pronto se hacen muy populares entre la población llegando a tocar ante 700 personas, con lo que se demuestra el potencial de la banda. Plantada la semilla, el trío pasa unos meses de inactividad musical, hasta que al verano siguiente Roberto vuelve a activarlo, Venden por adelantado, y entre colegas, un disco que ni han hecho, a mil pelas por barba, sacando un cuarto de kilo en la jugada, con lo que hacen una impagable maqueta, registrada en enero de 1989 en los estudios Duplimatic.

      Posiblemente esta sea una de las mejores grabaciones que haya hecho el grupo jamás: parca en arreglos, efectiva en claridad y contundencia, perfecta en ejecución. La cinta encandila desde la psico-jota con que se abre la primera canción (el anti-himno a su tierra, "Extrema y dura"), y a partir de ahí llegan un puñado de temas que cabalgan entre el radicalismo duro de ascendencia vasca y el rock urbano con raigambre de campo. El mayor atractivo lo constituyen las letras, que metidas en música pegadiza y estribillos muy coreables, calan hondo. Se enlazan burdas rimas de borracho con lúcidas reflexiones en voz alta, bonitas verdades sobre antangonismo social y sinceras declaraciones de principios, Individualimsmo y autoestima revestidos de combatividad ("La hoguera", "Emparedado") y desamor ("Decidí", "Arrebato").

      Mención muy especial para "Jesucristo García", un autobiográfico medio tiempo que es su mejor y más popular tema.

      Después de unos agotadores meses moviendo la maqueta, la cosa da sus frutos: el programa televisivo musical catalán, Plàstic, los llama para grabar un par de canciones. Además quedan seleccionados para la final nacional del Trofeo Yamaha. Es precisamente en esta final (quedaron terceros) donde entrarán en tratos con el pequeño sello Avispa, que prensará el primer disco.



"Desde que tu no me quieres

yo quiero a los animales

y al animal que más quiero

es al buitre carroñero".



      El primer disco, "La Hoguera", no fue en principio todo lo que debía ser. Las canciones son las mismas que las de la maqueta (más una de sus habituales en directo, "Amor castuo", sin embargo, el tratamiento no es el más apropiado: ecos a deshora, coros innecesarios y un montón de solos de guitarra jeviguarrindongos... diluyen el resultado final con florituras innecesarias. Pero los incondicionales se irán ganando concierto a concierto, de boca en boca. Porque en los bolos es donde adquieren su auténtica dimensión de transgresores natos. Esto será una constante en el grupo y las instituciones estatales les van a vetar por sistema.

      Roberto comienza a fijarse en otros escritores, poetas de la tierra mayoritariamente, como Manolillo Chinato o Rafa Pandero, y se va introduciendo en un universo literario del que sacará sus propias maneras y conclusiones, siempre en beneficio de los textos del grupo. Ante las pocas expectativas de futuro que Avispa les ofrece, rompen con el sello su contra por tres años y fichan por Pasión, otra independiente con algo más de interés y cobertura.


      Para julio de 91 ya tienen en la calle su segundo disco, "Somos Unos Animales", de nuevo una autoproducción grabada meses atrás en Audio Madrid. Esta vez las condiciones han sido mucho mejores y se nota. Controlan todos los adornos que ofrece un estudio, suprimiendo así las deficiencias que en este aspecto sufrió el primero. Es a partir de este elepé donde se puede hablar de un sonido Extremoduro, una forma de concebir la música que será la marca de la casa en cualquiera de los futuros lanzamientos del Robe: la estructura clásica de canción es sometida a las maneras propias del grupo, sucediéndose continuamente, en un mismo tema, distintos cambios de ritmo; pasajes reposados con preciosos coros femeninos y melodías pop que desembocan, através de subidas de tono o bruscos cortes, en partes más duras. Quedan así sentadas las bases de lo que ellos mismos bautizan en sus inicios como rock transgresivo.

      Siguen pateando la carretera. Los directos no tienen punto medio, o son memorables o son auténticos desastres, normalmente dependiendo del estado de ánimo o pedo del Robe; la heroína es para el grupo novia nunca abandonada del todo y eso se nota. Comienza a hacerse mayor la dispersión, aunque realmente nunca estuvieron muy juntos ( en esta época están repartidos entre Madrid, Barcelona y Cáceres); Roberto reúne a la banda en esporádicos ensayos, más que nada para no olvidar los temas, y cada uno hace su vida, práctica que continua hasta hoy en día, siempre auspiciada por su propio lema "el exceso de trabajo no sustituye la falta de talento". Así que cuando su activísima cabeza comienza a fraguar nuevos temas, se monta un seudo grupo que llama Extremozoide, que con su rock erótico irá preparando lo que será otra de las cimas de su discografía, el doble "Deltoya".

"Soy trozos de lluvia y del sol

siento que se me acaba el calor

busco entre tus piernas la fe

y hundo mi sol mojado en tu piel".


      Extremoduro comienza a ser un bicho grande, muy grande. Allá donde van llenan, miles de chavales corean sus canciones. Así que Pasión se les queda pequeña, y el cambio es inminente. Dro les hace una buena oferta y permite que el vinilo sea doble, por lo que fichan con el sello.


      "Deltoya" es un trabajo cojonudo, compacto, sin fisuras; homogéneo en la composición poética de las letras, impecable en cuanto a ejecución musical, ahondando en el estilo ya iniciado en el disco anterior.

      Paradójicamente, las letras no son enteramente suyas: "Ama, ama, ama" es una adaptación de un poema de Manolo Chinato, en la canción "Deltoya" le roba unos versos a Kiko Luna Creciente y "Última generación" está hecha a medias con su mánager/poeta, Tomás Rodríguez.

      De nuevo van a pulular por el estudio unos cuantos extras: Ariel Rot, Salvador, Rafa Kas, aportando su granito de arena, María y Belén vuelven a hacer coros. El disco es un auténtico bombazo (llega a ser disco de la semana en Radio Nacional), aunque continua siendo inaccesible para el gran público, por lo crudo de algunas expresiones y por el "no contarse un pelo" que demuestran en cada ocasión que tienen.


"Las palabras forman grilletes de brillante hielo,

suda mi piel y lubrifica mis malos pensamientos".



      Tras la edición del disco, entre concierto y concierto, Roberto se pasea por Bilbao y crea Pedrá, un grupo casual con Iniesta, Dieguillo (bajo en Quemando Ruedas), Selu (saxo en Reincidentes), Iñaki (guita en Platero y Tú) y Gari (batería en Cuatro Clavos), con el que se graba un solo tema, "Tráfico entre islas más un poema de amor", media hora de trepidantes cambios rítmicos, un collage de astillas arrejuntadas y todas las obsesiones del autor expuestas de una sola tacada. Ya ha sido publicada, a nombre de Extremoduro, como "Pedrá", su nuevo disco.

      También ha salido "Rock Transgresivo", la reedición en DRO de la mítica maqueta con nuevos arreglos de guitarra y teclados por parte Iñaki (Platero), respetando el espíritu original pero redondeando el resultado final. La sorpresa la forman tres canciones acústicas, una faceta nueva y desconocida de muy gratificantes resultados. Por otro lado ellos mismos han sacado "Robe, mi pequeña historia", una doble cinta que incluye el CD "Rock Transgresivo" al completo, más una selección de los mejores temas del grupo y otra canción nueva, el pepinazo "Autorretrato" (Pide la cinta al 958-89 12 ??).

      Las últimas noticias sobre el grupo hablan de un nuevo cambio de formación (con los de Rubí se terminó a hostias); tan solo queda Ramón (bajo), ahora la guitarra es de Iñaki (Platero) y el batería es Capi (Quemando Ruedas). Mientras queden unos pocos músicos, algunas mujeres y unas pocas drogas, Roberto Iniestra Ojea seguirá cabalgando.


Reportaje de la revista "Ruta 66" nº 107 Junio 1995.



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